viernes, 23 de octubre de 2009
Las voces del desierto
R...esultó un día muy alegre y juguetón. Sin embargo, al caer de la tarde se desató la tragedia, o al menos lo que a mi me pareció una tragedia en este momento. En el grupo había un hombre de treinta y tantos años...su talento consistía en hallar piedras preciosas...
Aquel día en particular el Gran Rastreador de Piedras caminaba por el borde de un terraplén cuando cedió la tierra y él fue a caer por el risco hacia la superficie rocosa, seis metros más abajo. ...Corrimos hacia el borde y miramos hacia abajo. Parecía un guiñapo, y se veía ya un charco oscuro de sangre. Varios miembros de la tribu corrieron cuesta abajo hasta la garganta y lo subieron en un santiamén haciendo uso de un sistema de relevos... Cuando lo depositaron sobre la pulimentada roca de la cima, la herida quedó a la vista. Era una fractura complicada y muy grave entre la rodilla y el tobillo. El hueso sobresalía, como enorme y feo colmillo...
Hombre Medicina pasaba las manos por la pierna herida a unos dos centímetros de la piel con un suave movimiento deslizante, primero en paralelo y luego con una de arriba abajo y la otra al revés...
Según me explicaron, el movimiento de las manos a lo largo de la pierna sobre la zona herida,, sin tocarla, era un método para devolver la antigua forma de la pierna sana y para eliminar el hinchazón...Hombre medicina colocó las manos alrededor del tobillo. En realidad no parecía que tocara ni tirara del pie. Mujer que Cura hizo lo propio con la rodilla. Hablaban en forma cánticos...debieron de utilizar un método de tracción, pero yo no fui capaz de verlo. Sencillamente, el hueso volvió a meterse por el agujero del que asomaba...".
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